Con
la arena en las orejas
Habían
pasado varios días desde que volví de Coyuca, pero seguía con
arena
en las orejas, hasta que papá me dijo que me las sacara.
Papá
seguía con sus esculturas cada vez más monumentales.
Al
cabo de una semana le dieron el premio al mejor esculturista, también le
dieron un cheque de 5000 €, con ese dinero nos fuimos a Nueva York.
Allí
nos compramos una casa donde vivíamos papá y yo.
El
consiguió trabajo en un museo y yo fui a un colegio súper grande.
Cuando
ya llevábamos 2 meses en Nueva York, papá se enamoró de mi
maestra.
Ahora
ya no vivíamos solos mi maestra se vino a vivir con nosotros.
Pasado
casi un año, mi papá se casó con mi maestra, que pasó a ser mi
mamá y todos vivíamos muy felices juntos en Nueva York.
FIN
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